Cuento popular del escorpión

Cuento popular del escorpión

Además del calor, en el desierto tienes la oportunidad de cruzarte con un sinfín de alimañas ponzoñosas, las cuales pueden acabar con tu vida en un santiamén. Néstor sabía esto la perfección, por eso aunque pasaba gran parte de su día entre nopales y cactus, vigilaba que no se le acercara uno de esos bichos raros que aparecen en tantas y tantas leyendas.

Se me viene de la mente las leyendas y los cuentos populares de los escorpiones. Esos pequeños animalitos que se esconden debajo de la arena para atacar a su víctima sin ser vistos.

Me cuentan que un día que Néstor fue a cortar unas tunas, se distrajo pues ese día en particular hacía mucho calor y el agua de su cantimplora se había agotado. La única manera que tenía de saciar su sed en ese momento era pelando uno de los frutos que acababa de recolectar.

Tomó su machete y peló la tuna. Comenzó a saborearla detenidamente, pues el líquido que de ésta salía era fresco y delicioso. En eso estaba cuando sintió un fuerte piquete. Movió la cabeza hacia abajo y vio como un escorpión se retiraba del lugar.

Presurosamente, tomó a la sabandija de la cola y le dijo:

– No merezco que me mates. Yo no te he hecho nada.

– Eso lo sé, pero en esta zona del desierto impera la ley del más fuerte. Si tú no me matas, alguien de tu especie lo hará. Respondió el alacrán.

Los movimientos y la velocidad con la que Néstor pronunciaba las palabras, cada vez se hacían más lentos debido a que el veneno avanzaba poco a poco por su sistema. En el instante en que el hombre iba a exhalar su último aliento, el escorpión se le acercó y volvió a picarlo.

– No morirás el día de hoy. Pero te convertirás en uno de los míos y así te darás cuenta que tu especie no respeta a ningún ser vivo. Pronunció el bicho.

Néstor quedó convertido en un escorpión al pie de ese nopal.

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